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Por un cambio en la justicia deportiva

Mayo/2018

Por un cambio en la justicia deportiva

Reflexión

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Futbol & Pipas

 

Por un cambio en la Justicia Deportiva

 

Dani Benítez ha recibido una sanción de 3 meses de suspensión por lanzar una botella al árbitro del encuentro Granada-Real Madrid. A buen seguro que si la botella no hubiera impactado en ninguna persona, quizás Dani no hubiera recibido sanción alguna.

 

Lo decimos porque si resulta que el pisotón de Pepe a Messi hubiera provocado en el argentino cualesquier lesión importante en la mano del argentino con riesgo para su salud, quizás en vez de salir impune, el vehemente jugador del Real hubiera sido sancionado.

 

Como ven, siempre estamos con lo mismo. Y uno tiene la sensación que las normas son correctas, pero que lo que falla es la justa aplicación de las mismas. Que es como decir que fallan las personas o aquellos que aplican las normas.

 

Desde poner coto a quienes son las personas que deben juzgar en el fútbol español, exigiéndoles un grado de formación y conocimiento, pasando por concursos-oposiciones y no nombramientos a dedo, y acabando con eliminar aquella norma de que algunos jueces deportivos en España son nombrados por el Gobierno, todas ellas son propuestas que mejorarían el actual sistema. En este sentido, con lo actual ocurren cosas tan perversas como que el Juez único del comité de competición, o algunos jueces del de apelación, sean socios del Real Madrid.

 

¿A quién no le interesa cambiar los nombres de los que juzgan y aplican las normas? Obviamente a los medios de comunicación, que se alimentan de polémicas y jugadas dudosas. Y a aquellos equipos que tienen en los comités a personas que juzgan con la gorra de estos equipos.

 

Al hilo de lo anterior, todos aquellos equipos que desean una justicia más imparcial y más rigurosa, sin colores, deberían propugnar el cambio de la Justicia Deportiva en España, en concreto de las personas que la administran, algunas con cierto olor a naftalina del pasado. Pongamos el tema a debate. ¿A quién le hace miedo?