Porque amamos el fútbol
Navas title
Manchester City
Jesús Navas González
1985
España
1,70
Interior derecho
twitter.com/FCJesusNavas

Un verdadero expreso en banda, un tren de alta velocidad a toda revolución que no descarrila nunca pero en cambio sí desborda contrarios con insultante facilidad. Jugador híper eléctrico, una especie de veloz anguila “zigzagueante”. Habilidad innata para el regate y desborde con una pierna diestra siempre perfectamente engrasada. A pesar de que la zurda casi sólo la usa para la conducción, su gran repertorio de regates le permite salir hacia fuera preferentemente, pero también hacia dentro y su velocidad de ejecución desquicia a la mayoría de los defensas, para los cuales se vuelve casi incontrolable. Auténtico galvanizador y dinamitador del juego ofensivo por banda derecha de su querido Sevilla. Su desborde viene aderezado por una extraordinaria calidad de pase y centro de rosca, del que vienen beneficiándose durante años Luís Fabiano, Kanouté y ahora Negredo. Indiscutiblemente y con números en la mano, uno de los mejores y más lúcidos asistentes de la Liga española. De las muchas jugadas de ataque de las que decide responsabilizarse en primera persona, el promedio de ellas que concreta y finaliza bien es insólitamente altísimo. Eventualmente él mismo decide finalizar sus propias jugadas demostrando que también tiene cuota de gol en sus botas, y a pesar de su aparente fragilidad y endeblez física tiene un destacado chut. Provoca gran cantidad de tarjetas amarillas en los rivales, condicionando a partir de ahí su defensa sobre él. Su maravilloso 1contra1 no es sólo directamente generador de peligro para el contrario sino que sus desbordes generan espacios y grietas en las defensas rivales que aprovechan agradecidamente sus compañeros. En ocasiones, Jesús no es el asistente último de la jugada pero hay que reconocerle (como a Messi, Reyes, Robinho, Adam Johnson, Nani, Cristiano y otros ínclitos dribladores) que sin su primer regate esa antológica jugada nunca hubiese existido. Y eso, por desgracia, nunca lo contemplan las estadísticas.

 

By CL - Agosto de 2.010