Porque amamos el fútbol
Lucio title
Sao Paulo
Lúcimar da Silva Ferreira
1978
Brasil
1,88
Central pasador

En su momento creemos que no se valoró suficientemente el mérito que tuvo que el equipo de Leverkusen llegase a una final de Champions League, con sólo 2 grandes futbolistas de verdad: los por entonces jovencitos Lúcio y Michael Ballack; arropados por Bernd Schneider y Carsten Ramelow en menor medida. Para “FUTBOL&PIPAS” aquellos años en Leverkusen fueron la consagración a nivel mundial de Lucio, lo cuál le valió su posterior fichaje por el Bayern Múnich y después Ínter de AC MILÁN. Y a fecha de hoy, para todos los que entonces dudaban (y eran muchos), el majestuoso central brasileño acumula ya varias ligas, 1 Champions League, 1 Mundial con Brasil (2002) y muchas más copas y trofeos menores. Lucio ha sido sencillamente ESPECTACULAR. Hoy nos ofrece una versión más otoñal y crepuscular de su juego, todavía caracterizado por algo menos de fuerza pero con toda la experiencia, veteranía, sabiduría y conocimiento del juego. Eso sí, nos duele verle “lloriquear” como nunca a los árbitros  (como le ocurrió al maravilloso e insuperable Fernando Hierro en el ocaso de su carrera)  y recurrir a la protesta y cierto juego subterráneo para mantener su status. Sólo el extraordinario respeto acumulado a base de años impresionantes consigue que hoy se le perdonen actitudes, protestas, agarrones y faltas que a otros en cambio SÍ se les castigan. Vamos, la misma bula arbitral que disfrutó el tardío Cannavaro en su etapa madridista y que nadie se atrevió a denunciar…hasta que se marchó del club blanco… (sic). Lucio ha sido el central mejor conductor de balón desde Franz Beckenbauer posiblemente. Su grandísima calidad técnica y una fe infinita en sus posibilidades le permitían iniciar descarados slaloms desde atrás que incluso muchos delanteros sólo se podrían limitar a soñar e imaginar. Esa capacidad de penetración, ese fútbol incisivo le permitía romper líneas de presión del contrario constantemente y dejar a sus compañeros en posición ventajosa cuando las coberturas y ayudas defensivas rivales se abalanzaban sobre Lucio. Esas “asistencias indirectas” de su juego nunca se valoraron lo suficiente y en cambio era mucho más criticado por los espacios que en ocasiones podía dejar atrás. Nosotros preferimos ver la botella medio llena!!. Defensivamente Lucio era otro portento, fuerte, rápido, listo, con magnífico sentido de la anticipación a pesar de su planta. En fin, Lucio ha sido un regalo para la vista y el fútbol. Uno de los HISTÓRICOS, aunque aún no se haya retirado. Merece este título ya en vida!

 

By CL - Agosto de 2.010